EL PASILLO,

         ¿UN ESPACIO ÚTIL?

                      ¿UN CORREDOR DIFUSO?

                                    ¿METROS CUADRADOS PERDIDOS?

 

¿Qué entiende la gente por pasillo o corredor? Como opinión generalizada se dice que se trata de piezas que sirven en tanto que hay habitaciones a las que acceder: se les relega el papel de espacio servidor y se trabaja en la dirección de convertirlos en un lugar de paso estrictamente.
¿No sería más útil concebir el pasillo como una pieza común que permitiera otros usos además del de paso?
¿O que el mismo pasillo participe de las estancias (a lo mejor las más comunes) y/o viceversa?
En la vivienda del siglo XX-XXI los pasillos, en muchos casos, han quedado reducidos a breves piezas de distribución y paso, han perdido cualquiera otra posibilidad de uso y han devenido realmente inútiles. De estos pasillos, o dicho de otra manera, de estos metros cuadrados perdidos, queremos huir.
Una tipología en la que el papel del corredor es clave es la vivienda del siglo XIX del ensanche barcelonés entre medianeras.  En estas el pasillo pasa a ser una pieza imprescindible para comunicar los dos polos opuestos dónde se sitúan las estancias principales que dan a cada una de las fachadas, de interior de manzana y exterior a calle respectivamente. El pasillo es la pieza que vertebra y también es el recibidor1. En las viviendas de gran tamaño son amplios y están amueblados y podríamos decir que son un lugar comodín; cada familia le acaba sacando más o menos jugo o le da más o menos vida, pero no en todos los casos acaba sucediendo esto y, por el contrario, devienen meros espacios de distribución. ¿Qué podemos hacer para potenciarlos más, para sacarles más partido?

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1Georges Perec en su libro Especies de Espacios, en el capítulo de “el apartamento”, a partir de un reconocimiento estadístico del uso de la casa, constata irónicamente que es justamente el recibidor la pieza más utilizada de la vivienda.
Cuándo vamos a obtener una vivienda, nos fijamos en obtener el  máximo rendimiento de los metros cuadrados que adquirimos. Una cosa esta clara, en los tiempos que corren, las mentes cada vez están más abiertas, como está pasando en las viviendas: los espacios comunes cada vez participan más unos de otros. Lo que algunos antes no podían concebir como espacios unidos para toda la familia, ahora lo son. Hablamos, por ejemplo, de las cocinas actuales en contacto con el núcleo común de la vivienda y como parte protagonista de esta.
¿Dónde han quedado esas cocinas cerradas con un doble acceso para el servicio?
Será que se ha repensado la manera de habitar y se valoran otras cuestiones con las que se gana en metros cuadrados y en vida común.
Y aquí entra en escena la nueva pieza de pasillo: un CORREDOR DIFUSO.
Para analizar esto de una manera más palpable, nos centraremos en la tipología del ensanche antes mencionada. Para diferenciar el concepto de PASILLO del de CORREDOR DIFUSO es crucial analizar del mismo tipo de vivienda en esencia, por un lado, ejemplos originales del siglo XIX (designados con números) y  de otro, reformas del siglo XX-XXI (designados con letras), para poder detectar las maneras que han surgido de repensar los espacios, sus conexiones y su fluidez.
Antes, habrá que esclarecer una serie de conceptos que servirán para este análisis:
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Empecemos viendo algunos casos en que la distribución es la original:
En los casos 1, 2, 3 se ven a simple vista estas piezas pasillo entendidas como distribuidores y lugares de paso y que nombramos pasillo inútil. Se trata de espacios longitudinales que quedan delimitados por puertas a ambos lados y que acaban cerrando un espacio que no da pie a ser utilizado para nada más. Estos suelen estar “interrumpidos” por el recibidor que pincha siempre estas plantas desde un punto más o menos central.

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En el ejemplo siguiente, el número 4, la pieza pasillo empieza a ser partícipe de más cosas. A parte del recibidor, inciden en él tres espacios que conforman tres pequeñas salas de estar. Éstas, por lo tanto, se aprovechan de la superficie de pasillo con la que conectan, así pues, reconvierten ese espacio en algo más que un distribuidor. Pasa a ser parte de lo que llamamos un corredor difuso. No obstante, todo este en sí mismo no deja de formar parte del elemento lineal de conexión de los dos polos.

Presentación1

En la siguiente planta todo este elemento lineal de conexión ya ha sido invadido más evidentemente por otros espacios cerrados con claros usos específicos ajenos a los de distribuir. No obstante, no han perdido su carácter de espacios de paso, ya que para acceder a la sala y al último dormitorio hay que pasar a través del comedor-cocina.  Así pues, espacio que en esencia debía ser del tipo pasillo inútil, ha devenido totalmente superficie útil. Este ejemplo reduce al mínimo la pérdida de metros cuadrados para meramente distribuir.

Presentación1 (2)

Los casos de reforma, A, C y D siguen en la línea de los últimos casos originales  4 y 5. Los espacios comunes colonizan parte del elemento conector entre núcleos.

Presentación1 (2)Presentación1

Del siguiente caso D, cabe destacar la desaparición de la pieza de recibidor. La cocina como pieza común importante se ha apoderado de esa función tan importante en la vivienda.

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De todos estos ejemplos, sobre todo en los de distribución original, hemos podido detectar que las puertas y los tabiques delimitadores parecen necesarios para que quede claro el uso de cada espacio. Y, aunque en los casos C y D ya empezaban a desparecer, en el siguiente caso, se da un paso más allá y veremos cómo estos se ausentan con más énfasis.
¿Son realmente necesarias las puertas para delimitar y definir totalmente una estancia? Actualmente lo ponemos en crisis. Como decíamos antes, tenemos una manera de habitar más abierta y fluida que se plasma en las nuevas distribuciones contemporáneas. Y además se consiguen así corredores más difusos y en consecuencia más aprovechamiento de superficie útil. Asimismo, la luz encontrará menos barreras para filtrarse de una estancia a otra.
En el ejemplo B, se podría discutir hasta dónde llega este elemento conector o si existe corredor o ha quedado totalmente oprimido por estancias de mayor poder. El grado de difusión en este caso es muy elevado y potente. Las estancias comunes se organizan una detrás de otra, pero con un importante espacio de traspaso consecutivo entre ellas.

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Para finalizar, agrupamos todos estos datos analizados en una tabla ordenándolos de mayor a menor. La última columna, y más importante, nos indica los metros que acaban siendo útiles del total de espacio lineal de conexión. Podemos ver como los casos 1, 2, 3 de distribución original aparte de tener un porcentaje destinado a pasillo elevado, este deviene muy poco útil finalmente. Y, en general, en las viviendas reformadas A, B, C, D hay un equilibrio entre el porcentaje destinado y su utilidad. Cosa que parece mucho más apropiada.
De este modo, las reformas parecen haber sido positivas. La manera de repensar los espacios actualmente, vemos que nos aporta cosas que hace unos años no se concebían. FLUIDEZ, GANANCIA DE ESPACIO, VIDA MÁS COMÚN.
Claramente podemos responder que SÍ. Sí que se le puede sacar más partido al elemento vertebrador esencial en esta tipología del ensanche barcelonés.

TAULA BONA

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