La vivienda al gusto del Usuario.

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ÍNDICE:

• ¿CÓMO UNA VIVIENDA PUEDE ACEPTAR CAMBIOS SEGÚN VARÍEN LAS CIRCUNSTANCIAS Y NECESIDADES DEL RESIDENTE?

-CUATRO RETOS PARA LA VIVIENDA

¿Por qué la gente cambia sus casas?
¿Qué tendrá que durar largo tiempo y qué tendrá que ser reemplazado o movido a menudo?
¿Qué parte de la unidad de vivienda debería ser considerada como unidad separable y que parte como soporte?, ¿Qué decisiones debería tomar el usuario?

-LOS SOPORTES COMO PROBLEMA DE DISEÑO

¿Cómo puede uno estar seguro de que el diseño de un soporte es el mejor en una situación específica?

-LA TEORÍA DE LOS SOPORTES. HABRAKEN

• SITUACIÓN Y TAMAÑO DE LOS ESPACIOS.

-ZONAS Y MARGENES
-DISTRIBUCIÓN DE ZONAS Y ESPACIOS

• DEFINIR LA RELACIÓN ENTRE SU POSICIÓN Y TAMAÑO, Y LA DISTRIBUCIÓN DE LAS ZONAS

• ANÁLISIS DE ZONAS PARA MOSTRAR LA POSICIÓN DE LAS DISTINTAS FUNCIONES EN CADA CATEGORÍA ESPACIAL

-PARTICIPACIÓN EN EL DISEÑO
-ANÁLISIS DE ZONAS

• LOS PARÁMETROS DEL CONFORT EN LA VIVIENDA .

LA SUPERFICIE 1: LA SUPERFICIE DE LA VIVIENDA, UNA CUESTIÓN DE PRESTACIONES.
LA SUPERFICIE 2: Arquitectura para las clases sociales.
LA SUPERFICIE 3: El milagro del diseño arquitectónico
-LA VIVIENDA: ESPACIO COLECTIVO Y/O INDIVIDUAL

• CONCLUSIONES:

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¿CÓMO UNA VIVIENDA PUEDE ACEPTAR CAMBIOS SEGÚN VARÍEN LAS CIRCUNSTANCIAS Y NECESIDADES DEL RESIDENTE?

A lo largo del siglo XX, la vivienda se trató como un problema cuantitativo dirigido a proveer alojamiento al mayor número de familias posible. La producción de la vivienda, tanto del sector público como del privado, se valió de la repetición, la homogeneidad, la estandarización y la segregación funcional. El desparramamiento urbano comprometió el suelo rústico, el paisaje y el territorio. En todo el proceso, el usuario ha tenido una participación nula en el diseño del espacio donde va a pasar probablemente el resto de su vida. Hoy día, los modelos de vivienda están estancados, no han evolucionado de acuerdo con la necesidad de vivienda en las ciudades o como las estrategias de desarrollo de las ciudades, el nuevo urbanismo, el zoning o el landscpe urbanism que atienden a la diversidad de demanda de la sociedad de forma inefectiva.
El siglo XXI presenta nuevos retos, generados por las limitaciones y fracasos del pasado. La valoración de una estrecha relación entre la vivienda, el espacio público, la mezcla de usos y la movilidad, constituye una de los asuntos clave a la hora de buscar el confort y la calidad de vida en las ciudades. Ya no existe un modo de vida común o un modelo social claro.
Grandes cambios en la estructura familiar de la ciudadanía, en el sentido de vecindad y de lo colectivo y, por supuesto, una creciente concienciación ciudadana sobre la importancia de la sostenibilidad y la conservación de recursos, apuntan a la necesidad de nuevos métodos para atender viejos problemas. Las casas deben ser espacios neutros, que puedan llegar a ser atractivas para diferentes grupos sociales y, de esta manera, aumentar su valor en el mercado. Esta capacidad de adaptabilidad asegurará la vigencia de la tipología a largo plazo, y su posibilidad de transformación y evolución en el tiempo, consiguiendo así un modelo de vivienda sostenible.

Una teoría de diseño que presenta una visión alternativa a la forma prevaleciente de diseñar y producir conjuntos de edificios residenciales: la Teoría del Sistema de Soportes como método para el diseño de viviendas, donde el usuario forma parte integral del proceso de conceptuación.

CUATRO RETOS PARA LA VIVIENDA

Cuatro preguntas aparecen de forma recurrente al tratar la vivienda como problema de diseño:
1. ¿Cómo podemos insertar la variable del cambio y la transformación como una de las cualidades intrínsecas de un proyecto de vivienda? ¿Cómo una vivienda puede aceptar cambios según varíen las circunstancias y necesidades del residente?
2. ¿Cómo establecer una clasificación de la diversidad de estructuras familiares, desde el individuo hasta la familia extensa, en un conjunto de viviendas?
3. ¿Cómo incorporamos al usuario como participante del proceso de diseño?
4. ¿Cómo podemos integrar componentes industrializados de manera que puedan ser manipulados, controlados, reemplazados y transformados de forma independiente a la estructura primaria de un edificio?

Al plantear estas preguntas reconocemos inmediatamente que trascienden el ámbito específico del diseño, extendiéndose a un campo más amplio que abarca desde temas de política pública a los métodos de producción. Esto de por sí requiere una revisión de la vivienda como un proceso multidisciplinar. A su vez, las preguntas apuntan a tres principios básicos como motores esenciales para el diseño de hogares en el siglo XXI.
– La vivienda debe ser diversa.
– La vivienda debe aceptar cambio y transformación.
– La vivienda debe incorporar el usuario como parte del proceso de toma de decisiones.

Estas cuestiones fueron inicialmente formuladas por N. John Habraken en su libro Soportes: una alternativa al alojamiento de masas (1962)

La introducción del individuo en el proceso conlleva una organización del diseño como proceso de toma de decisiones. Normalmente la simplificación del problema de diseño lleva a eliminar al usuario del proceso de toma de decisiones. La reinserción de tal usuario, requiere coordinación en el diseño y en la construcción. Tan solo cuando los individuales pueden tomar decisiones propias sobre la planta y equipamiento de su vivienda, verdaderamente será posible decir que dicha vivienda exprese sus aspiraciones personales. Para poner en práctica este objeto han sido acuñados los términos de SOPORTE: que implica aquellas decisiones sobre las que la comunidad tiene el control; y UNIDAD SEPARABLE: es aquella área sobre la que el individual decide. Mediante la construcción de soportes una comunidad será capaz de darse casa a sí misma. La vivienda es resultado de ambos, la comunidad y el individuo jugando cada uno su parte. Las dos partes se diferencian en el poder de decisión. Desde luego una unidad separable normalmente no será un elemento estructural, ya que el usuario decide dónde quiere que vaya.
El soporte: es una estructura que es diseñada y construida en un lugar específico y por tanto podría ser muy bien una estructura tradicional, pero también resultado industrial, en tal caso no sería un sistema de construcción de viviendas sino un sistema de soportes. Un conjunto de unidades separables contiene los elementos que son entonces construidos dentro del soporte para hacer la vivienda. Esto implica que las unidades separables deberían ser adaptables, capaces de ser usadas en muchas combinaciones diferentes y en diferentes estructuras de soporte. En definitiva la diferencia entre soporte y unidad separables es que son dos tipos de producción.

¿Qué parte de la unidad de vivienda debería ser considerada como unidad separable y que parte como soporte?, ¿Qué decisiones debería tomar el usuario?

Depende de la importancia de las variaciones en la conducta residencial y uso de la vivienda a través del tiempo. También tienen un papel importante, pero menor de lo que pensamos las posibilidades tecnológicas, hay países menos desarrollados en los que el usuario tiene mucho más protagonismo en el proceso de diseño.
El residente, dentro de los límites mencionados, ¿cómo puede obtener la máxima libertad posible para tomar decisiones?

Ha de ser fácil eliminar las unidades separables sin ayuda de especialistas pero sobre todo a los obstáculos burocráticos que pueden impedir que estos elementos sean intercambiables. Lo primero es diseñar un conjunto de reglas que gobiernen las posibles variaciones, y que sean muy simples para el usuario. Igual que alguien que comprar un traje no es sastre, el usuario ha de saber sus opciones sin necesidad de un técnico. Sugieren la máxima flexibilidad pero la estructura en esqueleto requiere muchas unidades separables causando problemas de calor y aislamiento, haciendo difícil que el residente se identifique con los espacios abiertos dentro del esqueleto. El soporte que ofrece específicos tipos de espacios, que pueden ser reconocidos y tendrá siempre más éxito, ofreciendo el número máximo de combinaciones y las mínimas unidades separables posibles. El soporte es una estructura con espacios en la que el residente siente la casa.
¿Qué tendrá que durar largo tiempo y qué tendrá que ser reemplazado o movido a menudo?

Nadie puede predecir el futuro. No hay respuesta definitiva de cuándo y por qué razón las viviendas son alteradas o reconstruidas y una de las razones es que la producción masificada no deja espacio para el cambio.

Un soporte puede ser diseñado también para permitir otras adaptaciones. Hay tres posibilidades: la superficie en planta puede ser aumentada por adición de nueva construcción o cambiada alterando la disposición de las unidades dentro del soporte, por ejemplo abriendo las paredes entre distintas unidades o pueden tener en cuenta los posibles cambios en las funciones de la unidad de vivienda.

¿Por qué la gente cambia sus casas?

1.Necesidad de identificación. Para ser reconocida. Esta necesidad determina el lugar de uno mismo en la sociedad y el tiempo propio.
2.Cambios en estilo de vida. La necesidad de identificación estimula algunas alteraciones, pero además, estilos de vidas cambiantes, causados por contactos con otras culturas, nuevas ideas del ser humano y la sociedad y la disponibilidad de nuevas tecnologías, darán como resultado nuevas adaptaciones. Todo esto depende de cada nivel de ingresos.
3.La familia cambiante La primera justificación para una vivienda flexible es el cambio en la composición de la familia, aunque cabe distinguir los tipos. La ventaja más importante de las unidades separables es que en función del dinero puede ir poco a poco haciendo cambios.

¿Qué pasaría si el usuario tuviese el control sobre la mayoría de las decisiones? Investigación de distribuciones alternativas en un bloque de apartamentos en Eindhoven cuya planta se adapta a dos de las 8 familias. Las alternativas fueron desarrolladas con los residentes basándose en la estructura existente.

LA TEORÍA DE LOS SOPORTES. HABRAKEN

• Trabajos encargados por la administración holandesa, de cara a aumentar la vida útil de la vivienda y aumentar su capacidad de adaptación a las cambiantes necesidades del usuario.
• Habraken apostó por la intervención del usuario, y que el arquitecto definiera solamente los elementos invariables de la misma.
• A pesar de que la teoría de Habraken no llegó a generalizarse, ha tenido una notable influencia en el método de construcción de la plante- teoría de las bandas- y en el conocimiento de las relaciones dimensionales de la vivienda, la relación entre la anchura y profundidad de la planta y la estrategia en la situación de los accesos.
• Sus trabajos partieron de un cuidadoso estudio de coordinación dimensional de los elementos de la vivienda; de los elementos invariables y de la importancia de la estructura interna y de la geometría del contenedor.

En él, Habraken ya presentaba la necesidad de un cambio de paradigma respecto a cómo la vivienda se concibe, produce, construye y eventualmente se ocupa. El reto que lanza, lejos de limitarse a argumentos estrictamente teóricos, está acompañado de una metodología pragmática diseñada para concretizar y dar forma específica a sus planteamientos. Esta se basa en el reconocimiento de dos esferas básicas de acción y control: el acto de construir y el acto de habitar.

Las dos invenciones centrales de su teoría, “soportes” y “unidades separables”, se desarrollan como conceptos correspondientes a estas dos esferas de intervención.

-Los soportes son estructuras arquitectónicas con cualidades espaciales específicas. Estas contienen las definiciones primarias de un edificio – estructura, acceso, aberturas y sistemas infraestructurales; lo que depende estrictamente de las ordenanzas- dentro de los cuales, unidades independientes pueden ser desarrolladas. Los soportes, constituyen aquellos componentes físicos que afectan y sirven a todos los habitantes de un edificio, soportan todo aquello que puede ser transformable y que pueda depender del usuario, como las divisiones interiores, los armarios o las piezas de las cocinas y los baños.

-Las unidades separables son elementos físicos no-portantes, seleccionados y controlados por cada usuario. Las unidades separables pueden combinarse en una variedad de configuraciones, tamaños y terminaciones, reflejando las circunstancias, deseos, necesidades y aspiraciones del residente individual. Una vez seleccionados, estos elementos se ensamblan en la estructura de soporte generando una unidad de vivienda que refleja la personalidad y estilo de vida de cada residente. Al acomodar una gama amplia de unidades, la estructura de soporte posee la capacidad intrínseca para aceptar cambio y transformación sin que se pierda la coherencia ni el diálogo con lo existente, sin comprometer las eficiencias necesarias para construir proyectos y, por ende, ciudades densas y compactas. De esta manera, utilizando una tecnología avanzada, sería posible plantear unas viviendas que admitieran la flexibilidad e intercambiabilidad, respondiendo a la esencia cambiante de las necesidades a las que responde la arquitectura y recurriendo a sistemas y a procesos abiertos. Así se podría superar la homogeneidad de la vivienda masiva como producto acabado, cerrado y repetitivo.

En la estructura de soportes, el control de las decisiones de diseño es colectivo. En las unidades separables el control es individual. En ese sentido, el Sistema de Soportes provee un método para restaurar un orden reconocido y observado en el ambiente cotidiano, en el cual la ciudadanía jugaba un papel protagónico en determinar el carácter de su vivienda. Como método, el Sistema de Soportes se desarrolló principalmente para atender el problema de la vivienda multifamiliar. No obstante, su aplicabilidad se extiende a cualquier problema donde están presentes temas de construcción, habitabilidad, cambio, transformación y esferas diferentes en el control de decisiones. Hoy día, el sistema de soportes es utilizado habitualmente en el diseño de edificios de oficinas, en centros comerciales y cada día con más frecuencia en el diseño de hospitales. También ha sido la base de encomiables modelos de las viviendas sociales de Lacaton & Vassal en Mulhouse, Francia (2005) y en Quinta Monroy en Iquique, Chile, de Alejandro Aravena / Elemental (2008), entre otros.
Del mismo modo, la separación de estos dos “niveles de control” y la necesidad del equipamiento de estas unidades separables, permite la aparición de un nuevo mercado. Este mercado se basará en la industrialización de sus componentes, una industrialización abierta en la que el usuario tenga una posibilidad de elección.

LOS SOPORTES COMO PROBLEMA DE DISEÑO

Tres principios para el diseño de soportes se desprenden de las anteriores observaciones.

1.Cada unidad de vivienda en un soporte debe permitir un número de diferentes distribuciones.
2.Ha de ser posible cambiar la superficie de la planta, bien por construcción adicional o por cambio de los límites de las unidades dentro del soporte
3. los soportes o partes de un soporte tienen que ser adaptables a funciones no residenciales.

Es evidente que no todos los soportes tendrán que satisfacer todos estos criterios, que tendrán que ser determinados de acuerdo con cada situación particular.

¿Cómo puede uno estar seguro de que el diseño de un soporte es el mejor en una situación específica?

Un soporte por definición es una estructura que permite elección de la distribución de cada unidad de vivienda. Por consiguiente la evaluación debe estar basada en un método que compruebe qué alternativas de distribución, que cumpla los criterios establecidos, pueden ser acomodadas por el soporte.
El segundo problema es el de la interrelación entre soportes y unidades separables. La adaptabilidad es una característica esencial de los soportes; un soporte es usable si un cambio puede ser hecho con facilidad. Todo soporte tiene que ser diseñado sin conocimiento previo de la particular unidad separable que será querida para construir la vivienda y el diseño de unidades separables tendrá lugar antes de conocer con que soporte particular será acoplada

Cuando se hacen necesarias la eficiencia, prefabricación e industrialización por cuestiones de economía y alta calidad de la producción, aparece la necesidad de convenciones sobre medidas y coordinación.

SITUACIÓN Y TAMAÑO DE LOS ESPACIOS.

Para ello es necesario determinar todas las variaciones fundamentales en distribuciones de espacios para apreciar la viabilidad de un soporte.

Los ejemplos no están escogidos al azar, forman parte de un grupo mayor de alternativas de distribución en los cuales la combinación de espacios se ajusta a reglas específicas que reflejan los estándares del diseñador.

ZONAS Y MÁRGENES

Zonas y márgenes son bandas fijas dentro de las cuales los espacios pueden ser colocados de acuerdo con ciertas convenciones.
El diseño de un soporte se basa en un conjunto de estándares que están incorporados a un sistema específico de zonas/márgenes.
Se ofrece un sistema de espacios en los que se valorará ciertas diferencias y donde el residente escoge su composición. Pero ¿Es necesario que un dormitorio sea adyacente a una pared exterior? Es una pregunta que los residentes pueden hacer.
¿Qué habitaciones deben ser situadas en la pared externa? Los estudios de planos nos muestran que los dormitorios siempre se sitúan en pared exterior.

Se hacen dos líneas paralelas a la fachada y se establece la convención de que la situación de habitaciones no será nunca más corta que la anchura de la primera banda y nunca más larga que la anchura de ambas bandas juntas. La zona adyacente a la fachada se llama zona alfa, en este caso hay dos fachadas.

Hay tres características básicas para una zona alfa.
-es un área dentro de la unidad de vivienda
-es un espacio interno
-es un área que es adyacente a una pared exterior.
La situación de la zona alfa dentro de la unidad de vivienda significa que es parte de un área privada de mayor dimensión, la unidad de vivienda total y es distinguible del área pública en la que está clocada.
La zona alfa es un área interna pensada para uso privado y que es adyacente a una pared exterior. De esta se deduce el área que no está en contacto directo con el exterior, la zona beta que es adecuada para la colocación de ciertos tipos de espacios todavía no definidos. Es un área interna pensada para uso privado y que no es adyacente a una pared exterior.

Un margen es un área entre dos zonas, con las características de ambas y que toma su nombre. Los espacios exteriores como balcones o porches se les llama zonas delta, son áreas externas pensadas para uso privado. En el espacio que queda entre alfa y delta encontramos la fachada. Cuando este margen es ancho significa que la fachada no tiene que estar en un plano uniforme. A continuación aparece la zona gamma que puede ser interior o exterior pero esta pensada para uso público pueden ser el acceso público a ella.

Partimos de una estructura de bandas verticales, pero que puede ser variable, y establecemos unas profundidades para cada una de las zonas poniendo como premisa que nunca han de ser más anchas que profundas.

La zona adyacente a la fachada es la zona alfa. Hay dos zonas alfa porque hay dos fachadas.Su situación dentro de la vivienda significa que es parte de un área privda de mayor dimensión, la vivienda total. El área beta, no tiene relación directa con el exteior, pensada para uso privado

DISTRIBUCIÓN DE ZONAS Y ESPACIOS

Para determinar cómo pueden ser colocados los espacios en una distribución de zonas, conas y márgenes se agrupan en categorías de acuerdo con qué espacios particulares están situados. Por ejemplo, un espacio puede superponerse a una zona y terminar en el margen adyacente. Es importante determinar la relación entre la función de un espacio y su planta o dimensiones.

El primer tipo de espacios que pueden distinguirse en una vivienda son los espacios para usos especiales; pensados para albergar ciertas actividades particulares durante cierto periodo de tiempo e incluyen dormitorios, cocinas, estudios…Por tanto un espacios pensado para ser ocupado durante ciertos periodos de tiempo, cuyas dimensiones máxima y mínima se pueden determinar basándose en un análisis de su función.

El segundo tipo de espacio que se puede distinguir es el de usos generales, para toda la familia. Característicamente es el mayor espacio de la vivienda pueden tener una gran variedad de combinaciones para acomodar diferentes tipos de actividades. Por consiguiente, un espacio para uso general permite una combinación de actividades específicas que no siempre pueden ser determinadas con antelación.

El tercero es el espacio de servicio. No están destinados para ocupaciones largas, pero están presentes para actividades específicas de corta duración, por lo tanto habitaciones de almacén o baños están en esta categoría. Por consiguiente, los espacios de servicio se destinan a cortas ocupaciones, son de carácter utilitario y su tamaño y disposición pueden ser determinados basándonos en un análisis de sus funciones.

Los espacios para usos especiales no tienen un trazado estándar aunque si que se pueden determinar unas medidas max/min.
Los espacios de servicio generalmente si que se determinan en una posición y tamaño fácil de determinar.

Esta jerarquía de espacios es también aplicable a edificios con otros usos.

La relación entre función y espacio explica las distinciones entre las tres calificaciones del espacio. ¿Qué función pertenece a qué categoría?
Dilema porque hay espacios que se pueden clasificar en dos grupos. La cocina es un espacio de servicio, pero también es donde uno o más miembros de la familia pasa más tiempo. Como espacio de servicio sería una habitación pequeña exclusivamente equipada para preparación de comidas y un baño también se puede calificar como espacio de usos especiales y como de servicio. La respuesta dependerá de los criterios personales.

Tabla para usos especiales. Muestra una relación entre el tamaño del espacio (profundidad y anchura que varía entre 180cm y 450cm) y las disposiciones características de muebles para ciertas funciones. De esta forma es más fácil imaginarse las distribuciones y los tamaños. El espacio más pequeño en el que una combinación característica de mobiliario puede ser acomodada es nombrado distribución crítica (su tamaño determinado por su profundidad y anchura). Las distribuciones críticas con aquellas que, dados los estándares aceptados para espacios mínimos entre mobiliario, no podría ser realizado en un espacio menor.
Estas distribuciones tienen un formato estándar, con la pared exterior hacia arriba del dibujo y la puerta en la parte de abajo. Este es un formato representativo de la mayoría de las habitaciones de una vivienda; generalmente la puerta está en la pared opuesta a la ventana. La relación entre un espacio de servicio y su uso específico también puede clarificarse con la ayuda de una tabla parecida. Tal diagrama también puede usarse para indicar qué espacios de servicio toma en consideración el diseñador en el desarrollo de distribuciones alternativas.

Puesto que estos espacios de servicio pueden ser estandarizados, sería posible manufacturarlos como componentes prefabricados. Desarrollándoles con cuidadoso detalle podrían formar parte de un conjunto de unidades separables. La tabla muestra aquellas plantas de baños que el diseñador usó en el diseño del soporte y las variantes de distribución posibles. Esto podría sevir como conjunto de espacios de servicio separables.
DEFINIR LA RELACIÓN ENTRE SU POSICIÓN Y TAMAÑO, Y LA DISTRIBUCIÓN DE LAS ZONAS

Hay tres posiciones primarias:
1.Un espacio que se superpone a una zona que acaba en el margen adyacente
2.Un espacio que se superpone a más que una zona y acaba en un margen
3.Un espacio que empieza y acaba en el mismo margen.

Las tres posiciones conforman con la regla general: los espacios siempre acaban en un margen.

Los espacios deberían colocarse en una de las tres posiciones definidas con anterioridad. Por ejemplo, es lógico imaginarse que los espacios para usos especiales acaben en dos márgenes consecutivos (posición 1), porque las proporciones de la distribución de zonas están basadas normalmente en las dimensiones máxima y mínima de estos espacios. A menudo los espacios para usos especiales serán adyacentes a la fachada, en la zona alfa, aunque algunas veces pueden estar situados en la zona beta, como el caso de una cocina.
Los espacios para usos generales se superponen a una o más zonas y acaban en un margen. Resulta así porque suelen ser adyacentes a la fachada o bien a otros espacios para usos especiales. Por tanto estarán entre posición 1 o 2. La situación y el tamaño de los espacios de servicio podrían relacionarse directamente al diseño de la distribución de zonas por lo que le son aplicables las posiciones 1y3. 1 si el tamaño de la zona es menor o igual que la profundidad del espacio de servicio. 3 es aplicable cuadro el espacio de servicio está colocado en un margen. Como la gente solo pasa cortos períodos de tiempo en un espacio de servicio, no tienen por qué estar en fachada a menos que se requiera ventilación natural. Como normalmente están relacionados con espacios para usos especiales y además son pequeños se colocan en el margen alfa/beta o en la zona beta. Cuando un espacio de servicio es adyacente a una pared exterior, sería posible relacionar su situación y tamaño al margen alfa/gamma, o alfa/beta o a la zona alfa.

Esta claro que la posición en una distribución de zonas determina una dimensión de este espacio.
En la posición 1: la profundidad mínima de un espacio es la anchura y la máxima es la anchura de una zona más los dos márgenes adjuntos.
Espacios para usos especiales
Espacios para usos generales.
Espacios de servicio
En la posición 2: la profundidad mínima es la anchura de las zonas más la anchura del margen entre ellas. Y la máxima es la anchura de las zonas y los márgenes entre ellas más la anchura de los márgenes adjuntos.
Espacios para usos generales.

En las posición 3: la máxima profundidad es la anchura del margen.
Espacios de servicio

ANÁLISIS DE ZONAS PARA MOSTRAR LA POSICIÓN DE LAS DISTINTAS FUNCIONES EN CADA CATEGORÍA ESPACIAL

El análisis de zonas es una indicación de cómo se pueden situar las funciones en una distribución de zonas. Las dimensiones de las zonas tienen que estar relacionadas a los tamaños de los espacios.

El siguiente paso es pasar de la limitación de unas bandas continuas de anchura determinada y estándar a analizar esta segunda dimensión. Un sector es una parte de una zona y sus márgenes adyacentes, las cuales pueden ser libremente planificadas. Un grupo de sectores es una combinación de sectores interconectados. Son operaciones que posteriormente serán explicadas con más detalle.

1_Conceptos que posibilitan una evaluación continua durante el proceso de diseño, de las distribuciones posibes en un soporte.
2_Operaciones que proporcionan los medios para analizar combinaciones de espacios. Los resultados, normalmente, se dan en forma de dibujos, que posibilitan al diseñador la formulación de sus suposiciones con claridad para ver las consecuencias.
3_Debe insistirse en que no hay una secuencia fija para estas operaciones. Un diseñador podría empezar considerando la anchura de los sectores, para seguir después determinando el tamaño de las zonas y de los másgenes, de acuerdo con las posibilidades de distribución que quiere lograr en el sector; o bien él o ella podrán empezar con las variantes básicas y trabajar desde ahí. Dpendiendo de su experiencia, un diseñador podría elegir diferentes puntos de inicio en el proceso de diseño, por ejemplo, un arquitecto con experiencia podría empezar con un análisis de zonas, mientras que un diseñador con menos experiencia tendrá que estudiar gran cantidad de distribuciones, antes de analizar las posibilidades de sectores, zonas

PARTICIPACIÓN EN EL DISEÑO.

La participación en la toma de decisiones a nivel de comunidad interesada en el diseño del soporte. En la formación del proceso de toma de decisiones tenemos que diferenciar participación y control.
La familia tiene control sobre la división de la vivienda en habitaciones. Podrá participar en el proceso de construcción ayudando a tomar decisiones que afectan el número de unidades en un soporte.
Idealmente un miembro de la familia tiene control sobre el planeamiento de su propia habitación y participa en las decisiones concernientes a la total distribución de la vivienda

ANÁLISIS DE ZONAS.

Es importante remarcar que los análisis solamente dan las variantes críticas para el soporte. No pretenden decir al usuario lo que debe hacer, sino el criterio usado en el diseño.
El análisis de zonas ayuda al diseñador a afirmar:
1.Datos acerca de la posicion de los espacios con relación a la distribución de zonas.
2.Datos acerca de la posición de los componentes del soporte y de las unidades separables.
3.Datos acerca de las distribuciones críticas de los espacios que deben ser colocados en la distribución de zonas.

El proyecto experimental Diagoon Housing de Herman Hertzberger (Delft, 1967-71) se fundamenta en una estructura- base incompleta sin prescribir los espacios destinados a los usos de estar, comer y dormir. Cada usuario ‘completa’ la estructura mediante la manipulación de elementos secundarios según sus necesidades y la ‘asociación’ forma-espacio-uso que mejor atiende sus intereses. Los elementos de fachada se desarrollan como un ‘kit of parts’ controlado por el usuario permitiendo individualizar la expresión exterior de cada unidad y su cambio y transformación a través del tiempo.

Los aspectos tipológicos y de confort en la vivienda de promoción pública se han mantenido poco menos que invariables e insensibles a la evolución de la sociedad. Debido quizás a la primacía del régimen de propiedad. El olvido de la propia experiencia de la arquitectura residencial por parte de los administradores públicos, hace que las normativas y ordenanzas se conviertan en órdenes sin argumento, y que el ejercicio de la proyectación sea un puro esfuerzo de encaje distributivo.

Diversos han sido los mecanismos propuestos para lograr una mayor flexibilidad o adaptabilidad: desde los que diferencian los componentes estructurales de carácter básico, de los incorporables y modificables por los usuarios; los que proponen la reducción de los cerramientos fijos y la incorporación de elementos móviles; o los que abogan por la posibilidad de incorporar espacios de uso indefinido. Ej: Viviendas de protección oficial a Pamplona. 1996-98. Arquitecto: Francisco Mangado. Posibles variaciones de la distribución en función de diferentes programas de la casa (Superficie aproximada: 83 m2 útiles).

Sin embargo, a pesar de las facilidades que ofrecen las nuevas técnicas de construcción, en la práctica no resulta tan fácil la modificación instantánea o eventual de la distribución de la vivienda. Mayor eficacia ofrece la línea que basa la flexibilidad de la vivienda en la compartimentación ambigua que admite la polivalencia de usos sin la necesidad de transformaciones posteriores. Este enfoque pone en crisis la jerarquía espacial que plantea la normativa actual, al adjetivar y prefijar el uso de las habitaciones: dormitorios de los padres; de dos camas, individuales, etc., para abrir un horizonte en el cual las habitaciones tengan una superficie parecida y puedan ocuparse según las necesidades cambiantes de los usuarios.

Viviendas públicas en Gamunde /Maia. Portugal. 1998-2000. Arquitecto: Joao Álvaro Rocha. Ejemplo en el cual la indefinición funcional y la no jerarquización de los dormitorios facilita la adaptabilidad de la vivienda.

• LOS PARÁMETROS DEL CONFORT EN LA VIVIENDA .

LA SUPERFICIE 1: LA SUPERFICIE DE LA VIVIENDA, UNA CUESTIÓN DE PRESTACIONES.

La superficie de la vivienda es el parámetro principal de cara a la satisfacción o insatisfacción de los usuarios. En Cataluña, la reducción de superficie se presenta como una condición para resolver el problema del alojamiento.
– Los argumentos sociológicos
– Coyuntura marcada por la reducción de los miembros del hogar y el aumento de las familias monoparentales.

Para justificar la reducción de la superficie, se utilizan datos que nos hablan que la media de ocupantes de los hogares disminuye en ámbito de la Unión Europea (de 3,5 personas/hogar en 1945 a 2,5 personas/hogar en el año 2000; en España estos datos son de 4 personas/hogar en 1945 y 3 personas/hogar en 2000).
Sin embargo, los estudios que analizan esta realidad explican —y esto se oculta frecuentemente— que: “la reducción del hogar no implica necesariamente una demanda de menor superficie: una familia monoparental ocupa prácticamente el mismo espacio que una de biparental y se constata que en la mayoría de países europeos las viviendas nuevas son cada vez más grandes que la media del parque existente.”
Esta aparente contradicción entre reducción del hogar y la necesidad de una mayor superficie encuentra su explicación en nuevas demandas que no tienen cabida en la vivienda tradicional y que son consecuencia de factores tales como la estructura del mercado laboral; el trabajo en casa y las nuevas tecnologías; la edad de emancipación de la gente joven; el aumento de la esperanza de vida; el tiempo libre; la necesidad de aislamiento personal, etc. En todo caso, hay que señalar que servirse del ratio de personas/hogar como coartada para la reducción de la superficie de la vivienda que hoy vuelve a desactivarse si se tiene en cuenta que la media de ocupantes prevista para las familias inmigrantes supera ya las 3,5 personas/hogar.

– En Cataluña, el estándar mínimo de la vivienda pública se sitúa en 56 m2 para 4 personas y 66 m2 para 5 personas. En el límite crítico de las citadas recomendaciones internacionales.

LA SUPERFICIE 2: Arquitectura para las clases sociales.

Hay que poner en crisis la política que sitúa al mismo nivel las necesidades diferentes colectivos sociales con dificultad para acceder a una vivienda.
– Tercera edad. Es justificada la alternativa de pisos tutelados de 40 m2 y su valoración como equipamiento social.
– Inmigración. Primera fase del proceso migratorio: Llegada y acogida. Podría justificarse medidas de choque con alojamientos especiales, para evitar la sobreocupación y el negocio privado abusivo. Alternativas.
-Inmigración ( fase de estabilización / consolidación) + Jóvenes.
Ser joven o inmigrante no implica condiciones especiales que justifique viviendas diferentes. Son simplemente colectivos que no pueden pagar los precios del mercado libre.

A nivel general, uno de los factores que incide en las deseconomías de las viviendas públicas es la no consideración del factor tiempo: el de la vida efectiva de la vivienda. Las teorías de Habraken —potenciando la inversión inicial en el soporte, en lo que es inalterable— ya anticipaban el concepto de perfectibilidad. Se trataba de interiorizar económicamente que una vivienda tarda un cierto tiempo en ser colonizada y optimizada por sus ocupantes, y que hay que facilitar su capacidad de perfectibilidad evitando el despilfarro del gasto público en aquello que es susceptible de ser modificado o substituido. Pretender ahorrar en los aspectos que el tiempo no puede corregir —como la superficie insuficiente o el modelo de agrupación inadecuado— y en cambio despilfarrar recursos en aquellos que durante la vida de la vivienda se pueden mejorar, es un mal planteamiento económico.

LA SUPERFICIE 3: El milagro del diseño arquitectónico.

– El ambiguo papel de los arquitectos. La importancia de las propuestas innovadoras frente al equívoco de que la calidad del diseño pueda justificar o paliar los efectos de una superficie insuficiente.
– Por debajo de un nivel determinado no es posible la adaptabilidad. Diferencia entre alojamiento y vivienda.

En la actualidad, la vivienda manifiesta su rigidez en la pervivencia de los tópicos de la familia tradicional y esta persiste en la concepción de la organización y el papel de las diferentes piezas de la vivienda. Así:
-No se establecen criterios para alargar el valor de uso, a partir de criterios de adaptabilidad o flexibilidad.
-El concepto de la vivienda permanece inalterable, y continúa basado en la rígida zonificación (día y noche), en las circulaciones y en el excesivo fraccionamiento espacial. La vivienda continua caracterizada por el numero de dormitorios.
– Esta rigidez se manifiesta también en la concepción de las diferentes piezas, así:

– La concepción del estar, a partir de la reunión familiar. La vivienda no observa funciones de relación o trabajo diferenciadas individualmente o por grupos. La rigidez en la separación de la cocina. El papel de la TV y de la utilización de los medios audiovisuales. La segregación entre adultos y el juego o trabajo de los niños. La ampliación o reducción a partir de una habitación aneja, etc.
– La excesiva jerarquía de los dormitorios. La indefinición dimensional.
– El papel segregado o integrado de la cocina – comedor. Como doble estar. Lugar de trabajo y relación.
– La excesiva dotación sanitaria de la vivienda tradicional en relación a soluciones europeas basadas en facilitar el uso. Baño múltiple
– El problema del almacenamiento.
– La inutilidad del pasillo como mera circulación, etc.

LA VIVIENDA: ESPACIO COLECTIVO Y/O INDIVIDUAL

La necesidad de que la vivienda dé respuesta a los requerimientos cambiantes de relación colectiva e individual dentro del hogar, ha sido uno de los centros del debate sobre su planteamiento tipológico. Diferentes estudios coinciden que hay que revisar el concepto tradicional de las estancias de la vivienda (sala de estar/cocina/ comedor y dormitorios), ya que su concepción no se corresponde ni tan sólo al funcionamiento real de una familia tradicional. Es difícil tratar aquí una cuestión tan compleja y sometida a valores culturales y de imagen-guía que tenemos los usuarios. En este sentido, es significativo que la crítica a la vivienda tradicional —que establece una concreta diferenciación entre la zona de día (comunitaria) y la zona de noche (individual)— ya se realizó en tiempos en los que se asimilaba la vivienda a la familia convencional. Así, en 1961, encontramos análisis que detectan la rigidez de esta distinción: “la familia pasa de una situación en la que la autonomía es débil, a una estructura en que esta es preponderante. Dada la poca movilidad de las familias, la vivienda debería posibilitar o, como mínimo, no impedir estos cambios internos. El gran espacio susceptible de servir indiferenciadamente a la expansión de los padres, al juego de los hijos, a ciertas tareas caseras o escolares, no corresponde a las necesidades reales de la familia actual. Es cierto que la familia necesita de un espacio capaz para reunirse ocasionalmente, pero no es menos cierto que es necesario que la vivienda tenga un cierto número de espacios más o menos diferenciados que puedan servir para actividades individuales o de subgrupos familiares.”
A pesar de que para solucionar esta situación se han apuntado caminos como el doble estar o la existencia de una pieza anexa al estar de uso indefinido, todo parece conducir a que los dormitorios sean dimensionados como salas o estancias con capacidad de facilitar actividades que superen estrictamente la del descanso, para recoger las individuales o de subgrupos al margen del núcleo familiar (estudiar, trabajo en casa, leer, escuchar música, utilizar el ordenador, hacer el amor, recibir amigos, etc.). Esta necesidad se agudiza ante el aumento de la edad de emancipación de los jóvenes o de la vida de las personas mayores, y coincide con lo que hemos expresado al hablar de de adaptabilidad de la vivienda y la tendencia a evitar la jerarquización de los dormitorios, apostando por su indefinición funcional y por el concepto de salas con dimensiones parecidas.

Ercilla, Campo, Mangado. Habitatges a Lakua. Vitoria Nueva vivienda colectiva. Densidad. Javier Mozas, Aurora Fernández Per. Vitoria- Gasteiz. 2004.

El papel de la cocina y su articulación con la actividad de comer o de estar es uno de los problemas que soporta una gran variedad de visiones por parte del usuario. Desde los que ven la cocina como una pieza de servicio, foco de desorden, olores y humos y que se inclinan hacia una pieza de comedor segregada, hasta los que la ven como un espacio de relación y trabajo colectivo. Normalmente esta última visión se fundamenta en la evolución de las dotaciones domésticas y en una organización del trabajo en el hogar que no pivota exclusivamente sobre las mujeres. A pesar de que es un tema que depende de factores culturales, y que permite fórmulas flexibles de integración o segregación, no es arriesgado apuntar por soluciones integradas a la vista de la falta de superficie útil de las viviendas, y en todo caso derivar la necesidad de espacio hacia otras dependencias que tienen una mayor repercusión sobre la satisfacción de los usuarios.

Finalmente y como resumen, hay que señalar que con estas líneas pretendemos apuntar a diversas cuestiones que explican la rigidez de las normativas y la fuerza de la costumbre en la producción de las viviendas públicas. Revisarlas, sin caer en el aventurerismo, implica asumir el riesgo del cambio y paralelamente el establecer el método de la comprobación de su eficacia.

Seguramente la condición indispensable para abordar todo este proceso exige romper con la idea que una mayor superficie significa indefectiblemente un mayor coste, y defender que esta superficie ha de venir justificada por las prestaciones que ofrece. En todo caso, hay que introducir conceptos económicos más allá de la inversión inicial, y asegurar un parque de vivienda pública que mantenga el mayor tiempo posible su valor de uso. Este puede ser el elemento diferencial y ejemplarizante delante de la vivienda libre, producida por la iniciativa privada que difícilmente asume riesgos más allá de la rentabilidad económica a corto plazo.

• CONCLUSIONES:

Todas estas cuestiones afectan al valor de uso y a la eficacia social de la política de la vivienda de nuestro país. El diseño de la vivienda no es únicamente un ejercicio de distribución, geométrica o de mera racionalidad económica y funcional. Se trata de proyectar un espacio para vivir personas y como tal debe ser dotado de valores añadidos como: la calidad espacial, la complejidad y la intencionalidad arquitectónica. A esta cualidad la denominamos confort espacial. Confort por lo que tiene de necesario para los usuarios y no antagónico con la resolución satisfactoria de los múltiples parámetros que intervienen en la vivienda. Espacial, porque utiliza y optimiza los recursos de la arquitectura.

REFLEXIÓN: ¿Por qué este método no ha tenido más repercusión a la hora de diseñar viviendas?
–> Hoy se venden más portátiles que ordenadores de mesa, teléfonos móviles se imponen claramente a los fijos. Cuando exista y se conozca las virtudes de la individualización de la vivienda se impondrá, no por el coste, sino porque lo demandan los usuarios. Al final los costes se reducen como ha ocurrido con portátiles y móviles, es la ley de mercado.
La cuestión de que los elementos que se rigen por normativa sean los que vienen prefijados, la estructura de soporte creo que tendría que variar. La normativa se queda obsoleta o limita demasiado y reduce mucho las posibilidades.

La calidad de la vivienda, por ende, va de la mano con la calidad del espacio público, de la movilidad, de los lugares de trabajo y ocio e, indiscutiblemente, de una cultura ciudadana. Si a ello sumamos los cambios en la estructura familiar, el crecimiento de las ciudades y los nuevos flujos migratorios a nivel mundial, la Teoría de Soportes adquiere una nueva vigencia en el mundo contemporáneo.

Reconocer que en nuestro entorno existen múltiples esferas de actuación nos fuerza a plantear la idea de que el arquitecto es solo uno de muchos agentes en el proceso de producción de la vivienda. Una exploración más profunda requiere que examinemos el papel que juega cada una de estas esferas, desde la escala de la ciudad y el vecindario, hasta el detalle íntimo de la apropiación individual del espacio. En esto el usuario no puede continuar ausente. Debemos anclar nuestro trabajo en el entendimiento de que la finalidad de la vivienda como tema no recae en el diseño del proyecto, ni siquiera en su construcción, sino en el acto más sublime y profundo de habitar.

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