Plantas transformables en una vivienda flexible – David V. C.

Vivienda colectiva
La vivienda colectiva es aquella que no tiene un usuario concreto y conocido. Su principal característica es la de que se trata de un modelo repetido un cierto número de veces en un espacio limitado. Puede ser superpuesta, pareada, o en comunidad. La dificultad de conocer al habitante futuro de cada residencia implica la adopción de la idea de usuario tipo, tomándose a la familia estándar ( de dos padres y dos hijos ) como generadora de las medidas patrón. Esta vivienda de clase media se caracteriza por tener una superficie que ronda los 90m2, distribuidos en espacios rígidos (tanto en las medidas como en el uso), como son el salón, el comedor, la cocina, uno o dos baños y dos o tres dormitorios.
Cualquier diferencia posterior se da por la intervención directa de los usuarios sobre la arquitectura ya acabada. Existe una discrepancia entre rigidez de las condiciones previas del proyecto y la variabilidad de las posteriores exigencias funcionales de los diversos ocupantes. “El método mejor, tanto desde el punto de vista pragmático como humano, parece el de descubrir cuáles son las necesidades mínimas y hacer el proyecto partiendo de ahí, en forma tan libre que permita dar cabida a todas las preferencias y cambios posibles”.
Transformabilidad interna de la planta de la vivienda colectiva.
El concepto de transformabilidad se entiende como la capacidad de la vivienda colectiva de dar lugar al cambio, por medio de la incorporación a la planta de tres conceptos básicos: flexibilidad, diversidad y variabilidad. La utilización de ellos por separado o su combinación genera lo que se define como planta transformable. En el caso de la flexibilidad, se trata de proyectos que incorporan un grado de libertad que da cabida a la existencia de diversos modos de vida, basándose en la simpleza a través de la movilidad, isotropía (homogeneidad espacial) o adaptación de los elementos divisorios o componentes del interior de la vivienda. Puede existir flexibilidad física (elasticidad en la disposición espacial) o tecnológica (nuevas soluciones en la construcción y en la incorporación de nuevas tecnologías). Cuando hay diversidad, se produce una búsqueda de variedad, desemejanza y diferenciación a través de la combinación de espacios y de elementos tecnológicos, móviles, de agrupación de programas y otros. Finalmente, el aplicar variabilidad busca no proyectar espacios definidos, sino dar lugar a la incertidumbre de la forma. A través de la dinámica de los usos cotidianos se indaga en la variación de las morfologías y recintos. Existen dos tipos de variabilidad: reversible (cambios espaciales por el ciclo de actividades diarias) e irreversible (definición espacial inicial y permanente en el tiempo).
La planta de la vivienda colectiva puede experimentar dos tipos de mutaciones: dentro de sí misma (transformabilidad interna) o fuera de sus límites (transformabilidad externa). Ambos casos admiten cambios de la forma original, la diferencia está en que el primer grupo no altera sus límites o el cambio no tiene relación con su cáscara.
En el segundo conjunto existe una relación directa con el terreno que la acoge, es decir, puede existir crecimiento (en planta o en sección) o relaciones diversas con el entorno inmediato (espacios intermedios y llenos enfrentados a vacíos equivalentes). Para el desarrollo de la transformabilidad interna, se detallan a continuación características de las tres tipologías definidas, ejemplificándose con diversos casos.
Tres alternativas de flexibilidad:I.
Planta libre: es la ausencia de distribución o partición espacial, lo que permite un margen de libertad en cuanto a cambios de usos y jerarquías. Es una abertura del espacio ligada a la idea de liberación, porque se manifiesta a través de espacios abiertos o unitarios, supresión de pasillos, módulos regulares que definen lineamientos y estructura mínima interior. Esta tipología permite un juego de ordenaciones infinito, admitiendo la mayor variabilidad posible de la planta.

II.
Planta móvil: es aquella que contiene en su interior uno o más elementos móviles, que permiten la subdivisión del espacio en recintos menores y/o de tamaños diversos. Su concepto está basado en la ligereza y en la apertura a la posibilidad de diversas plantas, proponiendo la variabilidad (reversible o irreversible) como su lema fundamental. Algunos de los elementos móviles que se incorporan son: tabiques, puertas correderas, muebles y aparatos.

III.
Planta de recintos neutros: es aquella que, si bien posee habitaciones definidas e inamovibles, es capaz de proponer diversidad por la equivalencia o diferenciación en el tamaño de sus espacios. Se trata de sucesiones de recintos con una o más aberturas que permiten y definen un recorrido característico. Son espacios conectados de formas heterogéneas que admiten diferentes ordenaciones del programa requerido por los usuarios. La intimidad se hace variable, dependiendo del modo de entender la vivienda por sus habitantes y de sus deseos de exposición o aislamiento del programa. La flexibilidad está dada en el uso de habitaciones sin nombre.

A continuación, en el siguiente enlace, podéis echar mano libremente de dicho trabajo, con más documentación e imágenes de apoyo, así como unas conclusiones y tablas finales.

Trabajo tesis vivienda colectiva David Villahermosa

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