Cómo distribuir un baño

CÓMO DISTRIBUIR UN BAÑO_RELACIÓN CON LAS DEMÁS ESTANCIAS

Borja Pérez Altozano


00 Índice

01 Un largo camino                                                                    02

02 Medidas mínimas y distancias                                           02

03 Distribución del espacio                                                      04

04 Lavabos / Aseos de cortesía                                               05

05 Propuestas de interrelación con la casa                          06

06 Reflexiones y comentarios                                                  09

01 Un largo camino

El baño moderno nació bien entrado el siglo XIX, a partir de la asociación de dos conceptos que hoy en día nos parecen inseparables como fundamentos del bienestar y la salud: AGUA e HIGIENE.

Antes de ese momento, la Humanidad pasó por numerosas y muy diferentes etapas que arrancan en la prehistoria y en las que el baño y el aseo personal tuvieron sus más y sus menos, dependiendo de las costumbres, la estructura y las necesidades de la sociedad de cada época.

En la historia del Baño encontramos varios puntos de inflexión que explican su evolución:

· 1596: John Harrington, cortesano de la reina Isabel I de Inglaterra, idea el primer precedente de inodoro con cisterna.

· 1775: Alexander Cummings inventa el primer WC moderno, el cual se afianza a lo largo del siglo XIX junto al bidé, la ducha y el baño.

· 1840: A partir de las propuestas del ingeniero higienista Edwin Chadwick, se empiezan a introducir de manera extensiva las redes de servicios, tanto de abastecimiento de agua como de alcantarillado, según el uso del ciclo continuo del agua, lo que conllevará su progresiva

aplicación en el resto de Europa a lo largo del siglo XIX. Se imponen los primeros sistemas de canalización de agua.

· 1884: Rudolf Ditmar Urbach fabrica productos sanitarios de lujo, utilizando porcelana y dando lugar al nacimiento de la fábrica más antigua de Laufen y posiblemente de Europa, hoy en día propiedad de Roca. Nace el inodoro moderno como pieza única de porcelana.

En los siglos XX y XXI, el desarrollo industrial y tecnológico ha hecho posible que los productos de baño se hayan convertido en auténticos elementos de diseño, y la sala de baño ha pasado a ser una de las estancias más importantes de cualquier vivienda.

02 Medidas mínimas y distancias

El baño se ha transformado en una estancia con nuevas prioridades y funciones, y no se ha sustraído la creciente demanda de convertirse en un espacio amplio y diáfano.

A la hora de decidirse por un tipo de baño u otro es fundamental valorar los metros cuadrados disponibles. En 3.75m2 ya cabe un baño: una bañera junto a la pared ocupa el ancho total, 1.72m, y en los lados de mayor longitud, 2.15m, se sitúan un inodoro y un lavabo enfrentados. Un aseo de cortesía se instala en un hueco de 1.60m x 1m, con un lavamanos frente al inodoro y la puerta entre ambos.

El tamaño de los sanitarios es fundamental. Un inodoro mide estrictamente de 65 a 80cm de fondo por 55cm de ancho, pero para que pueda usarse con comodidad hay que dejar delante 50cm libres y 65cm de ancho en total. Si se aísla mediante tabiques o mamparas, en una cabina, el ancho aumenta hasta superar los 80-85cm.

EL LAVABO IDEAL. Un lavabo simple tiene de 40 a 60cm de fondo y unos 50-70cm de ancho. Cuando se sitúan dos en una encimera, sus ejes deben distar más de 90cm. Hay que tener en cuenta que cada persona utiliza, como espacio de maniobra, un rectángulo con 90cm de ancho y 55cm más frente a la pila. Como los lavabos se colocan a unos 80-85cm de altura, la zona inferior es muy adecuada para aprovechar como espacio de almacenamiento, con mueble, unas baldas o un colgador.

INODORO. El inodoro necesita entre 40 y 50 cm y 55 a 70 para el inodoro con mochila y 50 cm de largo sin ella.

DUCHA. Un cuadrado de 90 x 90cm en planta basta para instalar una ducha, con el consiguiente ahorro de espacio (aunque también se fabrican piezas de 60 x 60cm). El hueco de maniobra para secarse ante estas piezas debe tener de 55 a 105cm de fondo.

BAÑERA. Los módulos estándares de bañeras miden 1.50 x 0.75, existen más amplios o pequeños, el espacio necesario libre para salir y secarse cómodamente es de 90 x 50 cm.

SAUNA. Cuando el espacio no es un problema, es posible añadir una sauna: una prefabricada, de 2 x 1.35m, puede ser usada por tres personas. Su ancho normal, unos 75-85cm, resulta suficiente para instalar, también, un sistema de hidromasaje.

BAÑOS PARA PERSONAS CON DISCAPACIDADES FÍSICAS.

Un artículo aparte merecen las disposiciones y reglamentaciones estipuladas para los baños para discapacitados.
LAVABO. La altura desde el piso hasta el plano superior debe ser de 80cm. Deberá contar con un espacio libre frente a los artefactos, dentro del cual quede inscripto un círculo de 1.5m. de diámetro, para permitir el giro de una silla de ruedas sin ningún tipo de perturbación, tanto para el usuario que es asistido, como para aquel que -aún dependiendo de la silla de ruedas- pueda movilizarse por sus propios medios. El espejo ubicado sobre el lavabo deberá tener un ángulo de inclinación de 10º respecto al paramento que permita la cómoda visualización de sí mismo por parte del discapacitado (sanitarios para silla de ruedas).

INODORO. Se colocará un inodoro de pedestal cuyas dimensiones mínimas de aproximación serán de 80cm de ancho a un lado y de 30cm del otro. Su conexión y sistema de limpieza posterior, tendrá un espacio de 90cm, y frente al inodoro el ancho del mismo por 90cm de largo.
El inodoro se colocará sobre una plataforma que no sobresalga de la base de éste, de modo que la taza del mismo con tabla resulte instalada de 50cm 53cm del nivel del suelo o se elevará con una tabla suplementada.. El accionamiento del sistema de limpieza estará ubicado entre 90cm ± 30cm del nivel del suelo. Contará con agarradera fija a 45º en pared y rebatible a dársena para silla de ruedas.

DUCHA. La ducha y su desagüe constarán de una zona húmeda de 90cm x 90cm con asiento rebatible y una zona seca de 80cm x 1.20cm, que estarán al mismo nivel en todo el local. La ducha con su desagüe, zona de duchado y zona seca se podrán instalar en un gabinete independiente o con otros artefactos que cumplan las medidas básicas.

ACCESORIOS

Las barras para toallas del lavatorio deben estar a 80 cm del suelo y 20 de la bacha, para el bidet a 30 cm de altura y en la ducha 1.50 del suelo.

El portarrollos a 20 cm del inodoro y 60 del suelo.

En cuanto a sus conexiones con la red de agua fría, caliente y de saneamiento, las más complicadas son éstas, las referidas a la evacuación. El inodoro desagua directamente a un bajante, mientras que los del lavabo, baño y bidé coinciden en el bote sinfónico, registrable, situado en el suelo de una zona central del baño, y desde alllí se conducen a otra bajante. Existen unas distancias mínimas (alrededor de un metro) desde cada desagüe a su punto de encuentro.

03 Distribución del espacio


04 Lavabos / Aseos de cortesía

La discusión entre la elección o más bien la eficacia entre lavabo o aseo de cortesía nos podría llevar a una gran extensión. Aquí hablaremos de las posibilidades que existen de relación entre ellos y con el resto de la casa.

En referencia al lavabo, éste es un espacio de uso cotidiano, diario y al que normalmente se acude más de una vez al día. En cambio, los aseos de cortesía sirven en momentos más puntuales como por ejemplo cuando el lavabo lo encontramos ocupado.

Cuando hablamos de lavabo debemos pensar en el uso que las personas van a hacer de él y en qué momentos del día. Por ejemplo, en el momento que nos despertamos es lógico que de las primeras cosas que uno hace es asearse. “Asearse” quiere decir emplear un espacio de tiempo amplio, por lo que la función de los lavabos es algo más que la de albergar unos sanitarios que son utilizados en momentos puntuales. Esto conlleva a pensar en los lavabos como una estancia más de la casa que nos permite ocuparla durante ciertos momentos y que, por lo tanto, debe tener un peso importante dentro de la vivienda.

La ubicación del lavabo suele estar cercana a los dormitorios, aunque, como veremos más tarde, esta situación comienza a cambiar y cada vez más es un espacio de relación con el resto de la casa.

A diferencia del lavabo, los aseos de cortesía tienen otra concepción. La función de estos es suplir las carencias que pueda comportar tener un único lavabo en la vivienda. Es decir, si el lavabo está ocupado, los demás ocupantes de la casa utilizaran este espacio si se trata de un uso puntual. Los aseos de cortesía pueden contener todas las piezas necesarias (ducha, sanitario y lavamanos) o bien incorporar tan sólo alguna de estas piezas (normalmente se elimina la ducha). Un aseo de cortesía no está pensado para albergar a una persona (no digo dos por su mínima superficie) más allá de unos minutos. También puede ser que sirva para recibir a invitados.

En este caso, la ubicación del aseo de cortesía tiene más posibilidades. Si bien no puede integrarse en las demás estancias y debe permanecer como un lugar cerrado, lo podemos encontrar en diferentes situaciones: en correlación con el lavabo, creando una única zona húmeda, dentro de un dormitorio convirtiéndolo en suite o en la zona de acceso al piso, de cara a poder cubrir una mayor área de influencia.

Evidentemente, todos estos casos expuestos son unos pocos de las muchas relaciones que se darían dentro de una vivienda de estas características. Ya que, por ejemplo, si se trata de un piso de estudiantes, seguramente el aseo de cortesía (con todas las piezas sanitarias) pasaría a tener un uso de lavabo.

Así pues observamos la diferenciación entre lavabo y aseo de cortesía pero dejamos claro a la vez la estrecha relación que se establece entre ambos. Queda para el proyectista (o el cliente) la elección de incorporar estos elementos a su vivienda.

05 Propuestas de interrelación con la casa

Habitación con baño. Hoy esto ya no suena a hotel, ni siquiera a aspiración, sino que es una realidad en las casas actuales. Integrar en la misma superficie un área para vestidor y otra para aseo y relax es un recurso habitual. Las soluciones para que esta conexión sea armónica y también práctica son de lo más variadas. Un espacio estanco con la puerta, corredera o no, cerrando el baño es una opción clásica: permite aislar o unir cada zona a nuestra conveniencia. Una alternativa menos rígida es un murete a media altura o abierto por los lados, que aumenta la continuidad visual sin restar privacidad. Piezas del mobiliario, como el cabecero o un armario, funcionarán de la misma forma. Pero hay más: establecer un área de paso entre los distintos ambientes, ponerlos a diferente nivel o recurrir al cristal como elemento separador-integrador son buenas elecciones.

Comentaremos algunos ejemplos en los que poco a poco iremos viendo cómo el baño se va reinventando, y a la vez disgregando para llegar a convertirse en un mueble más del dormitorio o de la sala de estar, por ejemplo.

1. El protagonista del baño es el amplio ventanal que introduce en el espacio, además de luz natural, espectaculares vistas de la ciudad.

Junto a la ventana se han situado los pies de la bañera, dando al usuario la posibilidad de disfrutar del exterior. Tras una abertura de suelo a techo, no muy ancha y sin puertas, queda la zona que comparten lavabos y la amplia ducha. Para emplazar la cabina con el inodoro se ha elegido el rincón más alejado de la entrada al baño.

2. Una línea completa de sanitarios se distribuye en un espacio bastante amplio, unificado por el pavimento continuo, texturado, de contrastados tonos grises.

La bañera se ha colocado como elemento central alrededor del cual se circula. A un lado, inodoro y bidé. Al otro, en la pared perpendicular, se apoyan dos geométricos lavamanos. Entre los dos tabiques se abre un espacio que conduce a la ducha, bañada por la luz natural. Las mamparas, transparentes, permiten ver desde su interior.

3. Se potencia el efecto de amplitud con la distribución eficaz de las piezas (ordenadas sin acumularse, apartadas del centro), dando la sensación no de un baño en un espacio, sino de un espacio donde hay un baño.


Los espejos y cristales del revestimiento aumentan el aire de ligereza; hasta la silla es totalmente transparente. Los muebles, suspendidos, parecen no pesar, perdiendo, así, su función de almacenamiento y convirtiéndose en piezas que no pesan visualmente.

4. Los sanitarios, por su cuidado diseño, son los protagonistas de este ámbito, no demasiado grande, donde prima la funcionalidad. Sus elementos se reflejan sobre un pavimento continuo monocolor.

La bañera queda junto al pasillo de acceso. Un mueble alto de madera sirve de elemento de separación y de cabecero. Perpendicularmente a esta pieza, unas mamparas de cristal traslúcido, de suelo a techo, conforman las paredes de la cabina cerrada al resto del ambiente.

5. La ducha sirve como punto central en torno al cual gira todo el dormitorio. Deja a un lado la cama, servida por unas baldas, bajo la doble altura, y al otro quda un vestidor abierto. Todo el espacio comparte el mismo pavimento.


Alineado con la ducha se ha instalado el doble lavamanos. El mueble de almacenaje es del mismo tipo de madera que los armarios, buscándose la armonía del conjunto. La ducha se encuentra separada del vestidor por mamparas de cristal para proteger la ropa de la humedad y las salpicaduras.

Pero busquemos casos en los que observamos la relación directamente de la observación en planta. Un caso sería el de Paper House, de Shigeru Ban, dónde observamos que las piezas se disgregan en el espacio y el baño propiamente dicho llega a desaparecer.

Finalmente, lo que queremos es observar cómo ese tipo de baños se pueden insertar en un piso normal de unos 100m2. Por lo que la capacidad que tienen los baños de crear espacios importantes dentro de la casa quede reflejado.

06 Reflexiones y comentarios

Hablamos de los baños, actualmente considerados parte integral de la casa, y del diseño. Desde que comenzamos a proyectar, tenemos en cuenta todos los detalles, este nuevo espacio no solo debe ser funcional, debe ser armonioso, estético, debe pensarse como un lugar de permanencia, de relax y confort. Un espacio intimo para meditar, y dejar atrás el stress del día transcurrido. Este concepto ha sido abordado por varios diseñadores, que han aportado grandes ideas para este espacio

La tendencia en estos tiempos se orienta hacia el ideal de un cuarto de baño para cada dormitorio, pero como su instalación es excesivamente cara, no puede convertirse en realidad en algunas viviendas. Lo que se aconseja es que, ”se trate de proyectar un cuarto de baño para cada dos dormitorios…”

Partiendo de esta base, podríamos poner ejemplos culturales. En Alemania la tendencia es a colocar un baño por habitación e incorporarlo a ésta consiguiendo así que cada habitante tenga un baño personalizado y de uso propio.  Como contraste encontramos que en toda África se hace difícil ya encontrar un baño en sí para las comunidades de vecinos. Debido a la agudizada pobreza los “baños” son espacios (como letrinas) abiertos al aire libre. Tan sólo en las capitales podemos encontrar algo similar. España se encuentra entre ambos puntos, teniendo en cuenta tanto la superficie de la vivienda como el número de dormitorios para establecer el número de baños (1 baño – 2 dormitorios; 2 baños – 3 dormitorios como norma general).

Este trabajo nos abre los campos de reflexión y podríamos discutir también la idoneidad de colocar un plato de ducha o una bañera.

Una bañera ocupa una superficie mayor que el plato de ducha. Además, es molesta para las personas discapacitadas facilitando bien poco el ingreso en ella. Estos factores han hecho que en las últimas décadas se estén sustituyendo muchas bañeras por platos de ducha (y sobre todo por la consiguiente ganancia de espacio). Pero observamos que en estos últimos años la bañera está teniendo un papel protagonista en los baños amplios, apareciendo una gran cantidad de diseños de bañeras exentas.

Los platos de ducha también incluyen una cantidad de diseños de manera que hoy en día los podemos encontrar integrados en los dormitorios. Sus tamaños varían pero es evidente que nacieron para ahorrar  superficie en viviendas ya de por sí pequeñas. Su protagonismo es cada día mayor.

Me surge una pregunta: ¿en qué consiste nuestro aseo diario? Es decir, después de un día duro de trabajo, ¿nos apetece darnos un relajante baño en mitad de una sala amplia y con luz diáfana, o más bien darnos una ducha rápida porque no llegamos al trabajo?

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